Universo Amorim - Amorim & Irmãos - Unidad de negocio Tapones

Para un producto singular, una empresa con sabiduría

En Amorim, el tapón de corcho disfruta de unas condiciones exclusivas. No solo por sus características naturales únicas, sino también porque cuenta con un equipo enteramente dedicado a la fabricación del tapón de corcho ideal para cada segmento de mercado en cualquier parte del mundo.

Amorim es el mayor productor y proveedor de tapones de corcho del mundo y en el que confían los principales productores de vino. La experiencia de casi un siglo y medio de actividad y una actitud de evolución/innovación garantizan una seguridad única en el suministro de productos de calidad.

Los orígenes de la empresa se remontan a una pequeña fábrica de tapones de corcho, creada en 1870 en plena región del vino de Oporto. La cercanía de los productores de vino contribuyó a la rápida aparición de afinidades, lo que permitió anticipar necesidades y responder con rapidez a sus clientes. Cuatro generaciones después, esa sigue siendo la estrategia que le permite consolidar su liderazgo en el sector.

El nombre Amorim y la experiencia secular han dado lugar a decenas de nuevas empresas que constituyen hoy en día la unidad de negocios Tapones de Corticeira Amorim. Tiene filiales en los principales países productores de vino, desde el viejo continente europeo hasta los nuevos mercados de Sudáfrica, Australia y Sudamérica. Vende a más de 15 000 clientes activos de 82 países y es una referencia entre los productores de vino más reconocidos.

El nacimiento de un líder

La visión de futuro es una de las características inherentes a la empresa, desde que António Alves de Amorim la fundara, como productora de tapones para el famoso vino de Oporto. Por aquel entonces, a finales del s. XIX, las industrias del vino y del corcho empezaban a evolucionar impulsándose mutuamente, y Amorim ya manifestaba su mentalidad ganadora. A comienzos del s. XX, periodo de gran esplendor en el comercio internacional, los tapones ya se consideraban un producto de lujo obligatorio en los vinos de las mejores bodegas de la época y la familia Amorim abría un nuevo taller para satisfacer esta demanda.

En los años veinte, cuando la exportación de tapones en Portugal alcanzó niveles insospechados, la segunda generación de la familia imprimió un nuevo dinamismo a la empresa y a la actividad: abrió la primera fábrica del grupo y convirtió la empresa en un referente. En 1930, Amorim era el mayor fabricante de tapones del norte de Portugal.

A pesar de los contratiempos de la II Guerra Mundial, el mercado del corcho siguió creciendo. El final de la guerra creó un clima propicio para la recuperación económica. Ese momento coincide con la llegada de la tercera generación, que introdujo un cambio radical en la industria corchera. En 1950, Américo Amorim inició un recorrido por los países del este que convertiría la empresa en el mayor exportador portugués a la Europa del Este.

image_1image_2image_3image_4image_5image_6

Verticalización del negocio

En 1962, Portugal se consolidaba como el mayor productor mundial de corcho (materia prima), tanto en cantidad como en calidad, a pesar de que el 80 % de esa producción se exportaba sin transformación. Orientada ya hacia un mercado más amplio y exigente, Amorim define una estrategia de verticalización con el objetivo de lograr el liderazgo mundial en la producción y la exportación de productos de corcho. Un significativo incremento de la producción de tapones lleva a Amorim a aprovechar sus subproductos y da lugar al nacimiento de una nueva área de negocio: los aglomerados. Sería el primer paso para la creación de una empresa más amplia, Corticeira Amorim, fundada en 1963.

El objetivo de integrar todas las fases del proceso, desde la adquisición de la materia prima hasta el servicio posventa, da origen a la creación de nuevas empresas en el sur de Portugal, España, Marruecos y Túnez. En los años setenta, se produce la expansión hacia otros mercados, que aumentaría el crecimiento en el ámbito internacional y consolidaría su posición de líder. El reto adquiere nuevas dimensiones.

Una nueva actitud: innovar

En la década de los ochenta, Amorim ya produce todos los productos derivados del corcho. Esa capacidad, unida al rápido crecimiento de la industria vinícola mundial, potencia una inversión en I+D nunca vista. El objetivo es claro: diferenciarse reforzando sus políticas y competencias en investigación y control de calidad.

Surge así el Laboratorio Central, transversal a toda la actividad, especializado en la creación de nuevos productos y en la implantación de tecnologías y procesos innovadores. Con el objetivo de mejorar la oferta, se implantan —y se cumplen— rigurosas normas internacionales de control de calidad, nunca antes aplicadas en la industria del corcho.

Soluciones como el empleo de nuevas técnicas de lavado y tratamiento, el control de procesos y la definición de características técnicas, entre otras, otorgan a la empresa una capacidad inédita de respuesta a las necesidades del mercado. Este fue el punto de partida para lograr una relación de confianza creciente y continua con los clientes y para desarrollar el negocio en todo el mundo.

En la década de los noventa, Amorim establece una sólida red de distribución con la creación de empresas en los mercados vinícolas mundiales más importantes: Francia, Italia, España, Australia, EE. UU., Argentina y Chile.

A las puertas del s. XXI, la empresa inaugura el centro tecnológico de procesamiento de corcho más avanzado, que procesa cerca de la mitad de la materia prima producida en Portugal y fabrica discos para los tapones Twin Top®. La proximidad geográfica con la unidad de compras se convierte en una estrategia de éxito y abre el camino al avance tecnológico. La implantación del sistema de cocción CONVEX revoluciona el tratamiento del corcho. Amorim no solo potencia el control de calidad de la materia prima, sino que también aporta credibilidad a la industria del corcho a escala mundial.

Rumbo al desarrollo sostenible

Con la cuarta generación de la familia dirigiendo la empresa desde 2001, Amorim también se convierte en líder del desarrollo sostenible. Bajo la dirección de António Rios Amorim, la empresa crea un proyecto a largo plazo que integra el concepto de sostenibilidad en todas sus operaciones. En este ámbito, es la primera empresa del sector que publica un informe de sostenibilidad. Su primera edición, en 2007, fue distinguida por Corporate Register como uno de los tres mejores informes del mundo en la categoría Openness and Honesty y entre los seis mejores en la categoría de Relevance and Materiality. Ese mismo año, Amorim se une al BCSD (Consejo Empresarial para el Desarrollo Sostenible). Al año siguiente, se une a la Red Ibérica de Comercio Forestal y se convierte en la primera comunidad de la iniciativa Condomínio da Terra & Global Forest & Trade Nework, que tiene como objetivo cuidar del planeta de forma integrada.

Todavía en este ámbito, surgen otras iniciativas pioneras, como el lanzamiento del programa de reciclaje de tapones Green Cork, la inauguración de la primera instalación mundial de reciclaje de tapones y la campaña Save Miguel, desarrollada en las redes sociales con el objetivo de sensibilizar a la comunidad sobre los beneficios económicos, medioambientales y sociales de la utilización de productos de corcho.

Amorim es hoy en día una empresa innovadora, integral y respetuosa con el medioambiente. Desarrolla aplicaciones de corcho no solo para productos tradicionales de alto valor añadido, como los tapones, sino también para productos que incorporan una avanzada tecnología de fabricación y elevados estándares de I+D. Una amplia cartera de gran calidad da respuesta a clientes tan diversos y exigentes como los de la industria del automóvil, de la aeronáutica, de la construcción —en la que Amorim fue distinguida en 2012 con el sello de sostenibilidad— o de la industria vinícola.