Corcho Natural - El corcho y el vino

Inseparables por naturaleza

El tapón de corcho tiene características intrínsecas únicas, que interactúa con el vino de forma beneficiosa. Ayuda a desarrollar su carácter, le da autenticidad y le aporta valor. Tan natural y noble como el vino, el corcho se beneficia de la producción vinícola y corresponde con tapones de rendimiento superior. Ambas industrias han crecido juntas a lo largo de siglos.

Cuando Dom Pierre Pérignon decidió cambiar por corcho los tapones de madera que se usaban a mediados del s. XVII provocó una transformación sin precedentes en la industria del vino. El monje francés, que llegaría a hacerse famoso por su champán, buscaba una alternativa a los tapones de entonces, envueltos en cáñamo embebido en aceite, poco aislantes, dudosos a la hora de conservar el vino y siempre listos para saltar. La solución que encontró fue el corcho.

Miles de años antes, los egipcios ya habían usado el corcho, y después los griegos y los romanos, como así lo atestiguan las ánforas descubiertas en Pompeya. Pero fue el fuerte impulso de Dom Pérignon el que abrió el camino a la utilización del corcho asociada al crecimiento rápido de la industria del vino. En el siglo siguiente, en Portugal —que hoy en día es el centro de las industrias del corcho y del vino de Oporto—, se permitió por primera vez envejecer el vino en botellas de vidrio cilíndricas. Por tanto, fue el desarrollo simultáneo de los tapones de corcho y las botellas de vino el que hizo posible la industria vinícola moderna.

Una sofisticada válvula natural

Se cree que, al igual que los vinos espumosos favorecieron la utilización del corcho, también esta desempeñó un papel determinante en la afirmación de este famoso vino. Sus características naturales —ligera, fácil de comprimir, impermeable, resistente a la humedad y a la descomposición, resiliente— la convierten en un tapón inimitable. Protege al vino contra las variaciones de temperatura e impide que se deteriore con el tiempo. El descubrimiento de un conjunto de 168 botellas de champán en óptimo estado de conservación, naufragadas en el mar Báltico hace cerca de doscientos años, demuestra la capacidad única del tapón de corcho para conservar vinos y champanes en todo el mundo.

Investigaciones realizadas por la Universidad de Burdeos sugieren que el corcho contribuye de manera única a la evolución del vino. El secreto es una estructura compleja, que ninguna tecnología ha logrado reproducir todavía. Cada tapón de corcho es una sofisticada válvula natural compuesta por cerca de 800 millones de minúsculas células de suberina (casi 40 millones de células por centímetro cúbico) llenas de un gas similar al aire.

Al comprimirse, estas células se comportan como una almohada y buscan constantemente volver a su tamaño y forma originales, adaptándose al cuello y manteniendo un aislamiento estanco. Son las células de aire las que facilitan la penetración de una cantidad mínima de oxígeno tras el embotellado, teniendo un impacto positivo en el desarrollo del vino.

«Estoy convencido de que el corcho es la opción perfecta para sellar una botella de vino. Es una noble y fiable dádiva de la naturaleza».


Alfonso Larrain
Presidente, Concha y Toro, Chile

Factor premium y aspiracional

Los mejores vinos del mundo siempre usaron tapón de corcho. Incluso en el caso del champán, bodegas de prestigio, como Ruinart de Reims y Moët et Chandon, por ejemplo, lo llevan usando desde el s. XVIII. Actualmente, los productores como Amorim aplican sus conocimientos especializados en el desarrollo de nuevas y mejores soluciones que permiten prolongar la utilización de un producto premium a vinos de consumo rápido y a bebidas espirituosas, creando productos dirigidos a segmentos específicos. Por ejemplo, el whisky más caro del mundo, el Dalmore Trinitas 64, y el más antiguo, el Mortlach de 70 años de Gordon & MacPhail, están aislados con tapones Amorim.

Tras un período en el que se presenció una cierta pérdida de cuota de mercado del tapón de corcho, el aumento del consumo mundial de vino y la confianza de los enólogos y consumidores han ayudado a lograr un nuevo incremento, sobre todo en los EE. UU. y en algunos mercados emergentes como China, Rusia y otros países no productores de corcho. Entre las razones que llevan a elegir el tapón de corcho está una creciente percepción de los factores premium y aspiracional, asociada a vinos de buena o muy buena calidad.

Diversos sondeos y estudios de mercado demuestran que, tanto los consumidores como los productores de vino aprecian cada vez más el corcho también por el hecho de ser un producto natural y ecológico. Aprecian su asociación tradicional al vino y al hecho de permitirle desarrollarse en todo su esplendor.