Corcho Natural - Materia prima y proceso productivo

Perfecto por naturaleza

Es del alcornoque (Quercus Suber L.) de donde se extrae uno de los más extraordinarios productos de la naturaleza: el corcho. Una materia prima tan perfecta que hasta hoy ningún proceso industrial o tecnológico ha conseguido igualar. Solo ella podría dar origen al exigente y sofisticado ingenio que es el tapón de corcho.

El corcho es la corteza del alcornoque retirada cada nueve años, siempre entre mayo y agosto, cuando el árbol se encuentra en una fase más activa del crecimiento y se hace más fácil descorcharlo sin dañar el tronco. El trabajo es hecho por profesionales especializados que, con una precisión absoluta, consiguen manejar la única herramienta usada en este delicado proceso: un hacha.

Al amanecer, ya es posible oír el sonido del hacha marcando con pequeños surcos el tronco castaño y rugoso de los alcornoques. El corcho se retira en grandes planchas arqueadas, muy ligeras y todavía húmedas de la savia del árbol. De cada alcornoque, se extraen de media entre 40 kg y 60 kg de corcho. Las planchas más finas se destinan a la producción de discos para tapones técnicos u otros materiales. Solo las de mejor calidad, las más gruesas y suaves, después de reposar medio año en zonas especiales en la fábrica y de ser sometidas a tratamientos de última generación, darán origen al más ilustre de los tapones: el tapón de corcho natural, el preferido para sellar los vinos más prestigiosos.

Quien retira el corcho de los árboles siente que esta es una materia prima distinta a cualquier otra. Pero tal vez no sepa lo sorprendentes que son sus características intrínsecas. Está formada por una colmena de células microscópicas de suberina, rellenas de un gas similar al aire. Por eso es tan ligera, fácil de comprimir, impermeable a líquidos y gases, aislante de la humedad y el sonido, resiliente. Tiene una «memoria elástica» que le permite adaptarse a variaciones de temperatura y de presión. Resiste a la combustión, a la fricción y al desgaste del tiempo y no absorbe el polvo. Es uno de los materiales más versátiles de los que dispone el hombre. Además, es completamente natural, biodegradable, renovable y reciclable.

Experiencia secular

El despegar de las planchas suena seco, recuerda al suave rechinar de una porta, el sonido de un tapón de corcho pasando por el cuello de la botella. El aire se impregna de un olor muy característico, ligeramente dulce, mientras los hombres parten hacia otro árbol, un proceso que se repite un sinfín de veces. Por el rigor, por la estacionalidad y por la experiencia que exige, este es el trabajo agrícola mejor pagado del mundo.

Al contrario de lo que ocurre en las fases siguientes de producción de tapones, efectuadas con tecnología punta, el descorche es el único proceso que se realiza desde hace siglo casi sin alteraciones, desde que el hombre comenzó a explotar comercialmente el corcho para aislar el vino.

El más noble de los productos exige tiempo

El tronco fresco se muestra anaranjado y los árboles adquieren un aspecto curioso y fuera de lo común, solo posible de encontrar en los alcornocales, florestas que solo existen en algunos países del Mediterráneo —Portugal, España, Italia, Francia, Marruecos, Túnez y Argelia.

Ningún árbol se corta, lo que constituye un ejemplo extraordinario en cuanto a sostenibilidad e interdependencia entre la industria del corcho y la conservación del medio ambiente. Desnudos desde la base hasta donde se abren las ramas, se marcan con tinta blanca con un número que indica el año del descorche. Durante los próximos nueve años seguirán floreciendo y regenerándose hasta estar listos para repetir el ritual.

Cada alcornoque tarda 25 años en poder ser descorchado por primera vez, pero solo a partir del tercer descorche el corcho tiene la calidad exigida para la producción de tapones. Las dos primeras extracciones son materia prima para aislamiento, pavimentos y otros fines. Esto significa que, para producir corcho de calidad para tapones, cada alcornoque necesita más de 40 años. Es un árbol sin prisas, con una longevidad que puede llegar a los 200 años. A lo largo de toda su vida, el alcornoque puede ser descorchado cerca de 17 veces, aunque existan casos muy raros que superen esta meta.

A cada plancha un destino

El corcho sale del alcornocal en camiones con destino al lugar de almacenamiento donde, durante un mínimo de seis meses, estabilizará y desarrollará un contenido de humedad uniforme. Cada remesa es etiquetada y registrada para poder volver al origen de un lote individual en la floresta: la rastreabilidad es muy importante para garantizar la calidad y constituye un factor clave en el mantenimiento de la integridad de la cadena de custodia, que es fundamental para obtener el certificado del Forest Stewardship Council® (FSC).

Las planchas se apilan sobre estructuras de acero inoxidable en grandes superficies de hormigón, construidas en un plano ligeramente inclinado. Este procedimiento evita que el corcho permanezca en contacto con el suelo y presenta resultados muy significativos en la reducción de la contaminación microbiana. Las pilas se hacen con el fin de maximizar el escurrimiento del agua y la circulación de aire. El corcho recién llegado destaca en medio del escenario del lugar de almacenamiento. Tiene un color más vivo, al lado del tono ceniza del que ha estado en reposo más tiempo.

Tras el periodo de reposo, las planchas se separan. Manos expertas seleccionan el corcho de gran calidad que puede transformarse en tapones. El corcho grueso, con una altura que permita extraer un tapón de corcho entero de una única pieza, está destinado a los tapones naturales. El corcho fino se transformará en discos, aplicados en los tapones técnicos Twin Top® y Spark®.

El corcho del primer y segundo descorche, sin calidad para la fabricación de tapones, así como el extraído de la base del árbol, se triturará y dará origen a otros productos para ámbitos tan diversos como la construcción, la aeronáutica, la moda y el diseño.

Tapones naturales

Las planchas destinadas a los tapones de alta gama, las naturales, se cortan en tiras y se perforan con una broca para extraer los tapones cilíndricos. Cada cilindro es un tapón de corcho entero, resultante de un proceso manual o semiautomático de gran precisión. Trabajadores cualificados consiguen perforar más de veinte mil tapones al día. El proceso de perforación manual aporta una calidad más consistente, dado que cada trabajador puede escoger los mejores segmentos del trazo de corcho. De esta forma, se obtiene un equilibrio ideal entre cantidad y calidad.

Los tapones se separan mecánicamente y son fotografiados por sofisticados ordenadores que las clasifican según la calidad visual. Muchos de los subproductos de esta fase se aprovechan para la fabricación de granulado de corcho y se utilizan en los tapones técnicos. Apenas cerca del 25 % del corcho se destina a la fabricación de los tapones naturales.

Tras la perforación, se analiza mediante cromatografía gaseosa una muestra estadísticamente significativa de cada lote, un proceso altamente sofisticado y eficiente mediante el cual se detectan componentes indeseables, principalmente precursores del TCA. Los lotes pasan por un tratamiento con ROSA Evolution®, un innovador sistema patentado por Amorim único en el mercado.

Cada lote de tapones se somete al análisis. Y siempre que alguno revela el mínimo porcentaje de TCA se inmediatamente a su origen, para que se le apliquen nuevas medidas correctivas. Independientemente de los resultados de los análisis, todos los tapones de los lotes de calidad superior son sometidos a un proceso de destilación a vapor, lo que representa una garantía de calidad añadida con enormes ventajas para los productores de vino.

Ya cerca de la fase final del proceso, los tapones naturales se pulen, proporcionándoles un acabado limpio y suave. A continuación, se lavan en una solución acuosa de peróxido de hidrógeno (H2O2), se secan en hornos industriales y se estabilizan. Todos estos procesos tienen por objetivo minimizar las posibilidades de contaminación microbiana.

Tras confirmar que los tapones cumplen las especificaciones del cliente, se marcan, a fuego o con tinta aprobada por la Food and Drug Administration (FDA), y se cubren con una fina película de parafina o silicona para facilitar su introducción y extracción de la botella.

Finalmente, los lotes se embalan en sacos de polietileno donde se introduce un conservante de uso generalizado en la industria vinícola (SO2) y los embalajes se sellan.

Prevención y tratamiento al más alto nivel

Desde la plancha hasta el producto final, el corcho pasa por un conjunto de etapas que se diferencian de acuerdo con el tipo de tapón de corcho al que se destinan. Pero en lo que respecta a prevención y tratamiento, todas las planchas para tapones pasan por el mismo nivel de cuidado.

Las planchas se cuecen en tanques de acero inoxidable cerrados y filtrados. El objetivo es eliminar los sólidos orgánicos alojados en los poros y permitir que el corcho alcance el contenido de humedad correcto para ser procesado. El sistema de cocción especial implementado por Amorim, denominado CONVEX®, también capta y remueve los compuestos orgánicos volátiles del agua de cocción.

Cada lote de dos toneladas se cuece durante una hora en un tanque de tratamiento de alta tecnología. Este proceso provoca la expansión del aire en el interior de las células del corcho, mejora la estructura interna y contribuye a la reducción de la microflora. Cuando salen, las planchas aumentaron cerca del 20 % de su volumen. Además de más espesas, están más regulares y fáciles de manipular. Pero están demasiado húmedas, por eso reposarán apiladas y estabilizadas en una área estéril y bien ventilada. Dos días después, están listas para ser procesadas —una clara ventaja de la eficacia del sistema CONVEX®, en comparación con las tres semanas necesarias en el proceso antiguo.

Cada borde de la plancha se prepara y sus aristas se recortan antes de procederse a una evaluación manual inicial. Las planchas se dividen por clases de calidad en función de su espesor, porosidad y aspecto. Las que presentan defectos se envían al triturado para utilizarlas para otros productos. Aunque para la producción de tapones solo se escojan las planchas de buena calidad, jamás se desperdicia nada de corcho.

Tapones técnicos

Los tapones técnicos están formados por gránulos producidos a partir de los subproductos del corcho de gran calidad, resultantes de las planchas finas o del perforado de los tapones naturales, y pueden o no incluir discos de corcho natural.

Las planchas para la fabricación de discos se seleccionan y se cuecen recurriendo a un proceso idéntico al que se utiliza en las planchas para tapones naturales. Después de estabilizarse, los dos lados de las planchas se alisan para producir láminas suaves y uniformes con cerca de 6,5 mm de espesor. Estas planchas son perforadas con máquinas de mandrilar a lo largo de las líneas de crecimiento del corcho, lo que permitirá a los discos ejercer una presión fuerte y uniforme en el interior del cuello de la botella de vino. A continuación, los discos se separan por clases electrónicamente.

Los discos son la parte del tapón técnico que está en contacto con el vino. Para asegurar una higiene en profundidad, Amorim patentó el proceso de lavado INOS II®, que bombea agua purificada sin cloro a 70 ºC. Este proceso de lavado provoca la contracción y dilatación de las células del corcho y obliga a los contaminantes a salir.

Los gránulos destinados al cuerpo de los tapones técnicos son pulverizados y filtrados antes de la aglomeración. Se escogen los que tienen un diámetro de entre 3 mm y 7 mm porque proporcionan más fuerza y elasticidad al tapón de corcho. Todos pasan por el proceso de destilación al vapor ROSA®.

Posteriormente, el cuerpo se moldea individualmente o se obtiene por extrusión y se corta a medida. Ambos procesos de aglomeración usan cola aprobada por la FDA.

El montaje de los tapones se realiza de forma mecánica. Los discos y los cuerpos se introducen a través de silos. Por el camino, los discos pasan por un equipo de selección mediante

cámaras para determinar el lado superior del disco que entrará en contacto con el vino. El otro lado se encola al cuerpo del tapón de corcho. Una vez montado, el tapón se seca en un horno durante una hora antes de ser estabilizado. Los tapones técnicos pasan por un proceso de pulido, lavado y acabado idéntico al de los tapones naturales.

Una vez sellados los embalajes, los tapones de corcho están listos para descubrir los mejores vinos del mundo.

Flujo de producción

 
Aglomerados Compuestos

Revestimiento
www.wicanders.com

Aglomerados Compuestos
www.wicanders.com

Aglomerados de Aislamiento
www.amorim.com

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