Corcho Natural - Reciclaje

El fabuloso destino del tapón de corcho reciclado

El tapón de corcho es una parte esencial del vino. Pero, una vez abierta una botella, ¿qué hacer con los tapones usados? Corticeira Amorim es pionera en la promoción del reciclaje de tapones, un concepto que se originó en Portugal y que se ha extendido a varios puntos del mundo, como los EE. UU. y Canadá, Francia, Italia y Reino Unido, Sudáfrica y Australia. Este pequeño y sencillo gesto de reciclar los tapones de corcho usados presta una contribución esencial a la vitalidad del planeta.

Los tapones de corcho son ecológicos por naturaleza, ya que es un producto 100 % natural, no contaminan si acaban en la basura. Sin embargo, también son totalmente reciclables y reutilizables, lo que significa un impacto claramente positivo desde el punto de vista de la sostenibilidad. La creciente conciencia medioambiental ha motivado una iniciativa estructurada de recogida y reciclaje de tapones que ya no se usan. El primer proyecto, Green Cork, arrancó en 2008 en una asociación de Amorim con la principal asociación medioambiental portuguesa, la Quercus. A partir de entonces, muchos otros han surgido con moldes idénticos en varios países y están siendo un éxito. Las personas ayudan activamente en un proceso que ha conquistado mucho más que el universo de los consumidores de vino. Muchos supermercados, aeropuertos, restaurantes, bodegas, sumilleres, escuelas e incluso agrupaciones de boy-scouts se han añadido al desafío con el objetivo de dar una segunda vida al tapón de corcho. Ya se han recogido y reciclado decenas de millones de tapones en todo el mundo.

El gesto es simple y ayuda mucho al medio ambiente. Los tapones recogidos son tratados y triturados en la primera unidad de reciclaje de corcho del mundo, que funciona desde 2009 en Amorim Cork Composites, una filial de Amorim, en Portugal. Transformadas en granulados, vuelven a ser materia prima. Aunque nunca más se incorpore en forma de tapones, el corcho reciclado puede crear revestimientos, aislamientos, kayaks de alta competición, raquetas de bádminton, pelotas de tenis y de cricket, componentes de automóviles y aviones, piezas de diseño y moda y otros múltiples fines.

En el caso de los EE. UU. y Canadá, los tapones recogidos en el marco del programa ReCORK America se destinan exclusivamente a la fabricación de zapatos, a través de una asociación con la empresa canadiense SOLE.

Reciclar es un gesto ecológico

Todos los años se comercializan cerca de 12 mil millones de tapones de corcho en todo el mundo. El reciclaje, además de potenciar la reutilización de la materia prima, permite prolongar el ciclo de vida de los tapones. De esta forma, no solo es posible disminuir los costes asociados a la producción de otros objetos de alto valor añadido, sino también contribuir a un mundo más limpio.

Los tapones de corcho fijan partículas de CO2 que «heredaron» de la corteza del alcornoque, un árbol con la importante capacidad de retener este gas responsable del efecto invernadero. Al descomponerlo o incinerarlo, el CO2 se libera a la atmosfera y contribuye al calentamiento global. Por el contrario, el reciclaje permite prolongar la capacidad de retención de CO2 del corcho. Cada tonelada de tapones de corcho retiene cerca de 1,07 toneladas de CO2 que, una vez recicladas, aseguran para siempre esta capacidad, pues la reutilización de esta materia prima es ilimitada.

Más reciclaje, más floresta, mejor sociedad

Ningún alcornoque se tala a lo largo de todo el proceso de producción de los tapones o de otros productos de corcho. Aun así, algunos de los programas de reciclaje de Corticeira Amorim, especialmente en Portugal, tienen otra misión aparte de la reutilización de la materia prima, que revierte en la creación de bosques autóctonos. Las dotaciones resultantes del reciclaje de los tapones de corcho se canalizan a asociaciones medioambientales nacionales con el objetivo de financiar la reforestación. En el marco de estas iniciativas, se están plantando miles de árboles de especies mediterráneas, entre las cuales se encuentra el alcornoque.

En el caso de Italia, la recogida y reciclaje de tapones no solo tiene un cariz ambiental, sino también social: por cada tonelada de tapones recogida, se donan mil euros a la sociedad civil a través de organizaciones sin ánimo de lucro y de la colaboración con una constructora de edificios energéticamente eficientes. Ya se han donado miles de euros, sobre todo a instituciones de lucha contra el cáncer y de apoyo a personas con deficiencias, así como a instituciones vinculadas a la protección del medio ambiente.

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Nada se pierde, todo se transforma

Reciclar los tapones usados o reaprovechar los subproductos resultantes de la producción de nuevos tapones son principios con afinidades muy similares. Y ambos son una práctica habitual en Amorim. Solo el 30 % del corcho se utiliza para fabricar tapones naturales, pero lo que queda nunca se desperdicia, se transforma en granulado t vuelve al proceso productivo. Lo mismo ocurre con los tapones que no pasan el control de calidad: dado que la empresa posee la capacidad única de reutilizar ese corcho para un sinfín de productos, su destino es similar al de los tapones reciclados, es decir, generar otras aplicaciones que exploten las propiedades excepcionales del corcho.

La posibilidad de reutilización de la materia prima es tan amplia que incluye el polvo de corcho resultante del reciclaje, que se utiliza como fuente de energía. En Amorim, más del 60 % de las necesidades energéticas se satisfacen mediante el uso del polvo de corcho (biomasa), una fuente de energía neutra en términos de emisiones de CO2.

Conozca los proyectos de recogida de tapones en:
Portugal - greencork
Francia - ecobouchon
EE. UU. y Canadá - recork
Italia - etico