Productos - Certificación

Responsabilidad con respecto al producto, las personas y la naturaleza

La certificación de procesos y sistemas es una garantía añadida de seguridad de los tapones de corcho. En esta materia, Amorim es un ejemplo ineludible. Fue la primera empresa de packaging del mundo en recibir el certificado del Forest Stewardship Council® (FSC®) y contribuye como ninguna otra a la dinamización del concepto de gestión forestal responsable. Las buenas prácticas se reconocen oficialmente también a nivel de avance contra el TCA, de gestión de calidad, de seguridad alimentaria y de medio ambiente.

Tapones naturales, técnicos, aglomerados, capsulados y de champán. En todas las gamas Amorim se puede encontrar la marca registrada FSC® de cadena de custodia que certifica una conexión creíble entre la producción y el consumo responsable de productos forestales. Lo que comenzó con una única pieza de corcho natural comprende hoy un amplio abanico de opciones y garantías adicionales —especialmente para los vinicultores que pretenden aislar sus vinos con corcho originario de alcornocales gestionados de acuerdo con esta exigente norma internacional. Todos los tapones con certificado FSC® cuentan con el sello correspondiente que demuestra el origen de alcornocal certificado y garantiza que Amorim desarrolla su negocio mediante prácticas responsables que benefician a las personas y protegen el medio ambiente a lo largo de toda la cadena de producción.

La certificación ambiental y forestal es uno de los aspectos más importantes en materia de sostenibilidad para los clientes de Amorim, de acuerdo con una escucha realizada en 2011. La valorización de este factor es una motivación para seguir integrando la certificación en el marco de las opciones estratégicas y, en consecuencia, un incentivo para la mejora continua.

Amorim fue pionera en la obtención de los primeros certificados FSC® de cadena de custodia en la industria del corcho, en 2010, y, anticipándose a las necesidades de la industria vinícola, fue la primera empresa del mundo en obtener este certificado en el ámbito de packaging. Hoy en día, siguen empeñada en producir el mayor volumen posible de tapones de acuerdo con las normas FSC®, a la vez que mantiene en sus horizontes el objetivo de aumentar el número de unidades certificadas. El universo Amorim cuenta actualmente con 30 unidades certificadas por el Forest Stewardship Council y decenas de empresas de producción y distribución de tapones en todo el mundo con certificaciones ISO, de acuerdo con las diversas normas, además de las relativas al cumplimiento del Código Internacional de Prácticas Taponeras (CIPR), que abarcan la totalidad de los tapones comercializados.

«Los alcornocales garantizan el trabajo y la subsistencia de las comunidades locales. Más de 100 mil personas, en los siete países productores de corcho del Mediterráneo, dependen directa e indirectamente de esta economía».

WWF, in Cork Screwed?
Environmental and economic impacts of the cork stopper

Garantías de calidad y seguridad

En materia de calidad de los tapones, es el certificado SYSTECODE la que asegura el cumplimiento del CIPR. Esta acreditación oficial tiene origen en una iniciativa de la CE Liège, como garantía de que las empresas de producción de tapones cumplen con las prácticas preventivas más eficaces contra la contaminación del corcho por microorganismos responsables de los sabores indeseables en el vino. La adjudicación del SYSTECODE está apoyada por auditorías anuales realizadas por el organismo internacional Bureau Veritas y tiene en cuenta los últimos descubrimientos y avances tecnológicos. Para la industria, constituye uno de los factores de modernización más importantes, porque implica la adhesión a las más avanzadas técnicas productivas, exige un profundo conocimiento de los materiales y el respeto absoluto de las reglas medioambientales y de higiene y seguridad en el trabajo. Para los vinicultores es una seguridad de que están comprando corcho con un riesgo mínimo de contaminación por TCA.

Una vez que los tapones de corcho están en contacto directo con un alimento —el vino— el cumplimiento de rígidas prácticas de higiene para impedir la contaminación durante la producción es una preocupación constante. Ese esfuerzo de Amorim ha sido reconocido a través de la acreditación en materias como Sistemas de Gestión de Calidad (ISO 9001), Sistemas de Gestión de Medio Ambiente (ISO 14001), Sistemas de Gestión de la Seguridad Alimentaria (ISO 22000) y HACCP (Hazard Analysis and Critical Control Point).

                       

Las normas ISO las adjudica la Asociación Portuguesa de Certificación (APCER) y reconocen a las empresas que adoptan estándares elevados de conformidad alimentaria con efectos visibles en la eliminación o reducción de los riesgos para la salud de los consumidores.

Amorim evalúa los impactos sobre la salud y la seguridad en las fases de diseño, investigación y desarrollo del producto de acuerdo con los procedimientos de la norma ISO 22000 implementados. En la fase de almacenamiento, distribución y suministro de los productos, esa evaluación se asegura en las unidades industriales portuguesas con la operación de acabado de tapones y con el certificado ISO 22000. Una vez expedidos al extranjero, los productos quedan sujetos a operaciones de acabado en las empresas del grupo en los países de destino, que en la mayor parte de los casos presentan también el certificado ISO 22000 o HACCP.

La metodología HACCP es un complejo sistema preventivo de análisis que garantiza la higiene y la seguridad química y microbiológica de los alimentos. Su aplicación en el sector vinícola es obligatoria y ayuda a incrementar el nivel de higiene durante el proceso de embotellado.

El sello que aporta valor al vino

Los productos certificados están cada vez más valorados en el mercado mundial, sobre todo los que demuestran la responsabilidad en materia de medio ambiente. En este campo, la garantía más importante es la acreditación internacional FSC®, porque añade valor al producto y hace que los consumidores puedan decidir conscientemente en el acto de compra. En este contexto, el certificado no solo asegura la competitividad sino que es un elemento fundamental para el éxito.

En el Reino Unido, las cadenas de supermercados Sainsbury’s y Co-operative fueron las primeras en comprender esa importancia en el contexto vinícola. Redefinieron sus estrategias con vistas a aumentar el número de productos con certificado FSC® y se comprometieron a utilizar packaging más sostenibles. Así, a pesar de que ya usaran tapones de corcho en sus vinos de marca propia, optaron por pasarse a los tapones con el certificado FSC.

En el caso particular de Sainsbury’s, la segunda mayor red de supermercados de Reino Unido, solo usa tapones certificados por el FSC® desde 2010, lo que la convierte en uno de los mayores usuarios de corcho certificado del mundo, con más de seis millones de unidades.

Optar por tapones FSC® es actualmente más fácil. Al contrario de lo que ocurría hace pocos años, esta certificación ya no es exclusiva de los tapones de alta gama. Hoy en día, el mercado también puede fácilmente encontrar tapones técnico y de champán con certificado FSC®, lo que aumenta las posibilidades de que los productores y distribuidores aporten un valor extra a su vino recurriendo a tapones naturales certificados.

Más certificación, mejores prácticas

Amorim ha sido una de las principales impulsoras de la certificación de sistemas de gestión forestal FSC®, a pesar de no ser propietaria de ninguna floresta. En 2006 creó la comisión de honor del lanzamiento oficial del sistema de certificación FSC® en Portugal, país que posee la mayor área de alcornoques del mundo. Desde entonces, ha asumido un importante papel de sensibilización de los productores forestales para la utilidad de los principios y criterios del FSC® para una gestión sostenible de los alcornocales. La certificación de Sistemas de Gestión Forestal implica el cumplimiento de buenas prácticas que contribuirán a la creación de un mayor valor económico para los productores forestales y, a su vez, a la disminución de los impactos medioambientales negativos.

La empresa entrega cada año un premio de buenas prácticas de gestión forestal y, a pesar de que la certificación no constituye un criterio del concurso, ha demostrado que las propiedades que optan por esta vía tienden a demostrar mejores prácticas en la gestión sostenible del alcornoque y de la biodiversidad asociada al mismo. En este sentido, los premios otorgados han recaído sobre propiedades certificadas, que cumplen los principios y criterios del FSC® para una gestión forestal responsable.

«Cuando utilizamos el corcho, es importante estar seguros de que contribuye positivamente a la biodiversidad, así como a la consistencia y calidad de nuestros vinos, con el fin de asegurar que estos se desarrollen en todo su esplendor.»

Barry Dick
antiguo enólogo de Sainsbury’s
Reino Unido