Productos - Corcho versus tapones artificiales

800 millones de células marcan toda la diferencia

Los consumidores prefieren vinos con tapones de corcho. Encuestas realizadas en varios países confirman que la preferencia a nivel mundial recae sobre los tapones de corcho, independientemente de los segmentos y las situaciones en que se da el consumo de vino. Los consumidores relacionan el tapón de corcho con la calidad del vino y ven en los tapones artificiales un factor de desvalorización. Y no es casualidad: los tapones de corcho son los más ecológicos y contribuyen a la evolución del vino como ninguna otra alternativa.

Abrir una botella de vino aislada con tapón de corcho tiene un sabor especial, incluso estando en casa. Es lo que demuestran varias encuestas independientes realizadas en Francia, Italia, Alemania, Reino Unido, España y Estados Unidos. Y no es solo por la explosión de alegría que puede provocar el sonido de un tapón de corcho al salir del cuello de la botella. Es porque los consumidores asocian el tapón de corcho natural a un vino de buena o muy buena calidad.

De hecho, los 800 millones de células que se encuentran en un solo tapón de corcho natural marcan toda la diferencia. Ninguna otra solución combina la naturaleza inerte del corcho, la impermeabilidad, la flexibilidad, la capacidad de aislamiento y la resiliencia. Estudios de interacción de los tapones con el vino, publicados en 2011 en el American Journal of Enology and Viticulture, demuestran que los tapones de corcho natural y las técnicas son ideales para aislar líquido y gas. Por el contrario, los tapones artificiales, aunque estanquen el líquido, no logran aislar el gas. Solo este detalle puede abrir el camino a la contaminación de los vinos con pequeños compuestos volátiles existentes en el medio ambiente externo a la botella.

Con el tapón de corcho, la necesidad de proteger el vino de las partículas nocivas no le impide respirar. Por un lado, porque las células del corcho están formadas por un tipo de gas idéntico al aire; por otro, porque la materia prima de que está hecho el tapón de corcho tiene la capacidad natural de adaptarse al formato del cuello de la botella, lo que ningún tapón artificial consigue. Así, el tapón de corcho impide que el vino se vierta, pero no le impide respirar y evolucionar. Esta característica es vital, sobre todo porque el oxígeno es uno de los factores más importantes para la evolución del vino embotellado y su difusión dentro de la botella depende extremadamente de la eficacia del tapón de corcho.

«Una vez, un enólogo conocido mío hizo una prueba para ver en qué medida afectan los tapones de plástico al sabor del vino. Llenó de agua botellas de vino vacías, les puso tapones de plástico y las colocó en la bodega. Seis meses después, el agua de algunas botellas tenían sabor a Bárbie —y esas eran las mejores».

Aldo Sohm,
Sommelier del restaurante
Le Bernardin , Nueva York

¿Artificial? No, gracias

Los estudios científicos, así como la experiencia de los productores de vino, ponen de manifiesto varios problemas relacionados con el uso de los tapones artificiales: oxidación prematura, absorción y transmisión de aromas o gustos extraños son algunos de los reveses que más se asocian a los sintéticos. Además, se añaden las dificultades de extraerlos y reintroducirlos en la botella y de retirar el sacacorchos. En el caso de las cápsulas de rosca, tienen limitaciones técnicas cada vez más evidentes: estimulan el desarrollo de olores a sulfuro en el vino, causan problemas técnicos en la línea de embotellado, son vulnerables a los daños causados durante el transporte, pueden provocar oxidación después del embotellado, retardar la evolución del vino y no son aptas para el almacenamiento prolongado.

Además de todo lo anterior, también tenemos el hecho de que los tapones artificiales pueden ser una fuente de TCA (2,4,6-tricloroanisol), un compuesto presente en la naturaleza, capaz de modificar el sabor del vino y que durante muchos años se ha asociado exclusivamente al tapón de corcho. Ahora bien, mientras los tapones artificiales continúan enfrentándose con este y otros enemigos del paladar, la industria del corcho ha invertido investido contra el TCA de forma ejemplar (en el caso de Corchera Amorim y, fruto de una gran apuesta en cuanto a I+D, los niveles de TCA en los tapones están por debajo de lo detectable).

La influencia positiva de los tapones de corcho sobre el vino es reconocida, incluso en países donde los tapones artificiales son casi una imposición, que a veces asume perfiles más ideológicos que técnicos. Ese es el caso de Nueva Zelanda, donde los críticos de vino defienden los tapones de corcho. En ese país, algunos de los productores de los vinos más prestigiosos optan por el corcho, al igual de lo que ocurre en los mercados más maduros y tradicionales, y otros, que habían abandonado el tapón de corcho, están volviendo, desilusionados con el tapón de rosca de aluminio. Entre los ejemplos más significativos, se encuentran Sacred Hill y, en la vecina Australia, Rusden.

«Después de una experiencia de cinco años con cápsulas de aluminio, ha quedado patente que el corcho es mejor para nuestros vinos. Desde el punto de vista técnico, de sostenibilidad o de ideal por parte del consumidor, el corcho es el mejor aliado del vino».

Christian Canute
Rusden, Australia

Fator qualidade/preço

La mejora de la calidad del corcho, los problemas asociados a los tapones artificiales y la preferencia firme de los consumidores por los tapones son cada vez más los factores principales de decisión para que as bodegas escojan los tapones y no los llamados productos alternativos. En el mercado de referencia de los EE. UU., un estudio de A.C. Nielsen realizado entre 2010 y 2012 confirmó un incremento del 26 % de las ventas y el 23 % de las recetas de los vinos sellados con tapón de corcho, frente a un descenso del 12 % y 7 %, respectivamente, para los tapones artificiales. Según el estudio, el 61 % de las 100 marcas principales de vino premium usan tapón de corcho. La observación se centró en las principales marcas con un precio superior a 6 dólares (4 euros), lo que demuestra que la opción por el corcho es cada vez más amplia y competitiva frente a los tapones artificiales.

La introducción de tapones técnicos, tales como Twin Top, tapones de champán y tapones Neutrocork, producidas por Amorim, ha ampliado la gama de opciones del tapón de corcho, de gran calidad e indicado para cada segmento del mercado independientemente del precio. En algunos mercados, los tapones de corcho, como Neutrocork, pueden costar la mitad del precio de los principales tapones derivados del petróleo.

Louisa Rose, enóloga jefe del productor de vinos Australiano Yalumba, afirma que aunque los tapones de rosca tienen sus ventajas, exportar el producto puede ser problemático. «Algunos de los mercados asiáticos y en particular China son muy inflexibles; el mejor vino del mundo viene sellado en corcho y si queremos ser considerados el mejor vino del mundo..., la mayoría de las bodegas están dándose cuenta de que en realidad este tiene que venir sellado con un tapón de corcho»

La mayoría prefiere el corcho

En los últimos años, Amorim ha constatado y apoyado diversos movimientos de retorno al tapón de corcho en varios mercados clave, como Reino Unido, en este caso sobre todo en el ámbito minorista.

Reino Unido es un mercado todavía poco informado sobre las ventajas del corcho para el vino e incluso sobre el proceso de extracción de la materia prima. Una investigación cualitativa sobre las actitudes y comportamientos de los consumidores, realizada en 2010 por la consultora independiente Cragg Ross Dawson, apunta a que algunos encuestados creen erróneamente que el corcho resulta de la tala de árboles. Aun así, el factor ambiental y de ideal es lo que tiene más peso en la selección por parte de los más informados.

A pesar de que la mayoría de los encuestados en el Reino Unido admitió que compra sobre todo vino de consumo rápido, tiene una percepción clara de la asociación del tapón de corcho a vinos de mayor calidad y más antiguos. La selección de vinos sellados con corcho parece más emocional, normalmente porque se asocia la calidad al ritual de la extracción del tapón de corcho y al sonido (pop), a la tradición y autenticidad, la madurez (del vino y de los consumidores) a la naturaleza, entre otros factores. Por otro lado, el tapón de corcho también se asocia a vinos más caros y a restaurantes, lo que curiosamente puede mostrarse como un factor preferencial (los encuestados admitieron que en presencia de terceros se sienten más motivados para escoger vinos con tapón de corcho aunque que el motivo pueda ser la preocupación sobre lo que los demás piensen de su elección). De ahí que los vinos sellados con corcho sean con frecuencia los preferidos en las ocasiones especiales y en el contexto de restaurante.

En el Reino Unido existe un gran mercado de consumo de vino sellado con tapones de rosca, pero los encuestados admiten que les falta «una sensación de excepcionalidad» cuanto optan por esta solución. En lo que respecta a los tapones de plástico, los encuestados ingleses se muestran decepcionados, e incluso se sienten engañados. Este es el tipo de tapón que asocian a vinos de poca calidad y a lo opuesto del factor natural del corcho. Además, la naturaleza y los beneficios ambientales son las características más atribuidas al tapón de corcho, ya sea porque el hecho de que su producción se asocia a una huella de carbono inferior a la de los tapones artificiales, o porque ayudan a conservar los bosques. Los vinos con tapón de corcho contribuyen al mantenimiento de una industria sostenible, un patrimonio, una tradición y modos de vida muy propios.

«Nuestros vinos son realmente mejores con corcho. Puede que no sean perfectos, simplemente saben mejor».

Duncan Savage,
Cape Point Vineyards,  Sudáfrica

Potencia el negocio y la buena imagen

Parece sencillo, pero la posibilidad de optar por vinos con tapón de corcho no resulta tan fácil. El comprador se enfrenta muchas veces con la ausencia de información sobre el tipo de tapón utilizado. Es una cata a ciegas en el momento de la compra. La información sobre el uso de tapón de corcho en el rótulo de la botella puede ser doblemente beneficiosa: para el consumidor y para la marca, que cuenta con más posibilidades de aumentar las ventas. Por ejemplo, en España, el 78 % de los consumidores afirman que esta indicación en el rótulo era importante ya que el tipo de tapón no siempre está visible en la parte exterior de la botella.

Por lo general, los consumidores asocian las cápsulas de rosca a vinos baratos y los tapones de plástico a la noción de que se les está engañando. Esa idea se refleja en los resultados de las marcas. En los EE. UU., A.C. Nielsen llegó a la conclusión de que en 2010 las marcas de vino que utilizan tapón de corcho registran un mayor crecimiento anual de las ventas y precios más estables que las que optan por alternativas, como las cápsulas de aluminio y tapones sintéticos. Tomemos como ejemplo el caso del vino neozelandés Nobilo Marlborough que, en 2009, alcanzó el estatuto de sauvignon blanc más vendido en los EE. UU. A pesar de producirse en un país donde reinan los tapones de aluminio, adaptó su packaging con el enfoque en los consumidores de los Estados Unidos, sellándolo con un tapón de corcho. Ese factor resultó determinante para las ventas.

En Nueva Zelanda y Australia, donde los tapones artificiales existen hace más tiempo, los productores aún están muy vinculados con el uso de las cápsulas, pero comienzan a surgir voces discordantes. Ben Glaetzer, uno de los jóvenes productores australianos más efusivos, afirmó sobre la generalidad de los vinos premium que «si alguien está dispuesto a pagar trescientos o cuatrocientos dólares, va a querer ver un tapón de corcho».

La revista de vinos WBM y la radio ABC también publicaron recientemente artículos y reportajes que advierten a los enólogos neozelandeses sobre la amenaza que supone la obsesión por las cápsulas de aluminio para la disminución del valor de sus potenciales exportaciones a China, además de la imagen negativa que se da al exterior.

Los chinos asocian mucho el corcho a la idea de valor añadido y, aunque no existan estudios de mercado sobre esta materia, los especialistas calculan que el porcentaje de consumidores que prefieren vino sellado con corcho sea superior al 90 %. En 2011, en un trabajo desarrollado por Mike Convey, director de Abbelio Wines, importador y minorista de Hong Kong, los tapones de corcho fueron la elección para el 61 % de los encuestados. El estudio, realizado en el ámbito de una tesis de MBA, incluyó a 841 consumidores de vino en cuatro provincias chinas, incluidas Pekín y Shangai.

Más I+D, mejor rendimiento

Como resultado de una fuerte inversión en I+D, los productos recientes ofrecen un desempeño cada vez mejor, al mismo tiempo que se satisfacen las expectativas de los productores. Por eso no es extraño que cada vez más bodegas vuelvan al tapón de corcho, como ocurrió por ejemplo con Rutherford en los EE. UU., así como Cape Point y Klein Constantia en Sudáfrica. En este último caso, la principal bodega sudafricana decidió volver a usar tapones de corcho natural en su Perdeblokke Sauvignon Blanc, por temor a que el vino desarrollara un sabor a sulfuro, originado por una estancia prolongada en botellas selladas con cápsulas de aluminio. En ese momento, Adam Mason, el principal enólogo de Klein Constantia, explicó por qué se sentía más seguro: «Nunca tuve este tipo de problema cuando usé tapones de corcho y, después de un tiempo, veo que en los últimos años su desempeño mejoró».

«Volvimos a usar tapones de corcho en los vinos de selección. En los diez años en que usamos cápsula de rosca, la calidad del corcho disponible mejoró radicalmente».

Tony Bish,
Sacred Hill, Nueva Zelanda

Otro ejemplo por la opción del tapón de corcho en Sudáfrica es el de SPAR, una de las principales cadenas de supermercados nacionales. En 2012, este minorista lanzó 27 vinos de marca propia con precios desde 16 euros a 3,5 euros, sellados con tapones de corcho natural. Según la marca, la opción por el corcho se debe no solo por considerar que es el producto que mejor combina con su vino, sino también por una cuestión de sostenibilidad. «Llegó el momento en que los tapones son comparados por su huella de carbono. Como consecuencia, las preocupaciones medioambientales asociadas a los diferentes tipos de tapones son importantes para SPAR, y de ahí nuestra preferencia por los tapones de corcho natural», puede leerse en el folleto de lanzamiento.

Los tapones de corcho son una plusvalía medioambiental

En los EE. UU. y Europa, la opción por los envases sostenibles es una cuestión cada vez más importante para muchos consumidores y minoristas. Y en este campo, ningún tapón consigue competir con el corcho, una materia prima totalmente natural, biodegradable, renovable y reciclable y que exige muy poca energía en su producción (cuatro a cinco veces menos que los tapones artificiales).

Un estudio realizado en 2007-2008 por PricewaterhouseCoopers analizó el ciclo de vida de los tapones de corcho y evaluó los impactos medioambientales potenciales de los tres tipos de tapones para las botellas de vino: tapones de corcho, cápsulas de aluminio y tapones de plástico. Los resultados son francamente favorables para el tapón de corcho: en seis de los siete indicadores medioambientales analizados, el tapón de corcho demostró ser el más eficiente, apareciendo en segundo lugar solo en el consumo de agua.

Incluso sin considerar la captación de CO2 de los alcornoques, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al tapón de corcho son 24 veces inferiores a las registradas por los tapones de aluminio y diez veces por debajo de las de plástico.

Los tapones de corcho son el único tapón con un impacto positivo, no solo por presentar la menor huella de carbono, sino también porque contribuyen a la retención de CO2 de la atmósfera. Según un estudio publicado en 2010 por Asolegno, asociación italiana relacionada con el bosque, al consumir 15 mil millones de botellas selladas con tapón de corcho por año es posible retener la contaminación provocada por 45 mil automóviles, es decir, unas impresionantes 118 500 toneladas anuales de dióxido de carbono. Si a estos datos añadimos el papel importante que tiene el ecosistema de alcornoques en la retención de CO2, en la preservación de las especies, en la retención de la desertificación y en la creación de trabajo, no cabe dudas sobre el impacto positivo asociado a la utilización de tapones de corcho.

Las bodegas que utilizan tapones de corcho pueden reducir entre el 18 % y 40 % las emisiones de CO2 de sus botellas, lo que significa que esta es la mejor opción para los productores de vino, distribuidores y minoristas que pretenden minimizar la huella de carbono y adoptar las mejores prácticas en relación con el comportamiento medioambiental.

Hace cientos de años que el tapón de corcho hace que beber vino sea un acto especial. Es el tapón original y la selección de los mejores vinos; el 70 % de la industria vinícola prefiere el tapón de corcho, ya sea por cuestiones relacionadas con experiencias personales, el tipo de vino, las técnicas de producción o el mercado. Los tapones y el vino son productos de la naturaleza y unirlos es la opción acertada. Los productores que optan por tapones de corcho demuestran que su vino es superior.

«Decidimos cambiar al tapón de corcho natural. Es un tapón estupendo, un producto natural y esa es una de las razones principales para haber regresado al corcho».

Steve Rued,
Rutherford Wine Company, EUA