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Un reciente estudio confirma la huella de carbono negativa de los tapones de Amorim Cork

2 sep / 2020

Amorim refuerza sus credenciales de sostenibilidad en su 150 aniversario. Salvaguardar la biodiversidad del planeta, luchar contra el cambio climático y fomentar la sostenibilidad son objetivos más importantes que nunca. El compromiso de Amorim con la sostenibilidad y la economía circular constituye la base de nuestra actividad empresarial. Todo empieza en el alcornocal — uno de los 36 puntos calientes de la biodiversidad de nuestro planeta—, pero este compromiso se extiende a lo largo de todas las unidades comerciales del Grupo. Un reciente estudio basado en el análisis del ciclo de vida ha demostrado que este compromiso con la sostenibilidad rinde importantes dividendos para nuestra empresa, ya que nos permite proporcionar tapones de corcho de gran calidad al mercado internacional de vinos y bebidas espirituosas. Los tapones de corcho natural y para vinos espumosos de Amorim presentan una huella de carbono negativa, y estos últimos tienen el mayor nivel de retención de CO2 del sector. Estas son las conclusiones del estudio encargado por Corticeira Amorim y realizado de modo independiente por la consultoría EY en diciembre de 2019. El estudio abarcó desde el suelo de los bosques hasta los tapones ya terminados, y concluyó que los tapones de corcho son los mejores aliados del sector vinícola en su batalla para maximizar la sostenibilidad. Los consumidores valoran cada vez más los productos que ayudan a proteger el planeta. El estudio confirma que cada tapón de corcho natural captura hasta 309 gramos de CO2, mientras que los tapones para vinos espumosos, formados por dos discos de corcho natural, llegan a retener incluso 562 gramos. Esto significa que los tapones de corcho pueden compensar la huella de carbono de las botellas de vidrio de 75 centilitros, las cuales liberan entre trescientos y quinientos gramos de CO2 cada una, dependiendo de su peso. Así pues, los tapones de corcho resultan de gran ayuda para que las bodegas puedan alcanzar una huella de carbono cero. El corcho y el vino han sido aliados naturales durante siglos precisamente porque son productos naturales que se pueden obtener sin dañar la planta que los produce. Además, ayudan a preservar los hábitats naturales, las poblaciones autóctonas y la biodiversidad. Esta simbiosis resulta crucial para preservar los 5,4 millones de acres de alcornocales autóctonos repartidos entre siete países de la cuenca del Mediterráneo occidental.

Los tapones de corcho natural y para vinos espumosos de Amorim presentan una huella de carbono negativa, y estos últimos tienen el mayor nivel de retención de CO2 del sector.

El corcho y el vino han sido aliados naturales durante siglos precisamente porque son productos naturales que se pueden obtener sin dañar la planta que los produce. Además, ayudan a preservar los hábitats naturales, las poblaciones autóctonas y la biodiversidad.

El estudio abarcó diferentes etapas del ciclo de la vida del corcho en la cadena de valor, como, por ejemplo, la gestión forestal, el tratamiento del corcho, su transporte desde el bosque y la fabricación, acabado y envasado de los tapones. Para poder realizar una comparativa con estudios anteriores, también se incluyó la distribución de este producto desde Portugal al Reino Unido, e información adicional sobre el secuestro de carbono desde el alcornocal. Además de la huella de carbono negativa, el estudio también permitió evaluar la huella medioambiental global de los tapones siguiendo métodos acordes con las recomendaciones de las Reglas de clasificación de la huella medioambiental de los productos (PEFCR, por sus siglas en inglés) para la huella medioambiental de vinos y espumosos, publicadas por la Comisión Europea en 2018. Se evaluaron numerosos impactos en diferentes categorías, como cambio climático; reducción de la capa de ozono; toxicidad para los humanos; acidificación; eutrofización terrestre, del agua dulce y del mar; uso del agua y demanda total acumulativa de energía. Las conclusiones del estudio revelan que Amorim adoptó las opciones de transporte y generación de energía más eficientes y menos dañinas para el medio ambiente en las fases de tratamiento y fabricación, en las cuales la energía renovable supone más del 50 % de la energía consumida. Pero también demuestran que la huella medioambiental de los tapones de corcho de Amorim para espumosos presentan un impacto medioambiental por debajo de la media dentro del sector. Y, para finalizar, el estudio subraya la diferencia entre la extracción de corcho, que no daña el árbol, y otros productos de origen forestal, y concluye: «Dado que el alcornoque retiene carbono durante más de cien años con independencia de la extracción de corcho, el aprovechamiento del corcho favorece el mantenimiento del ecosistema, de modo que ejerce un efecto positivo en la regulación del clima». Estos resultados respaldan las conclusiones de otros estudios recientes, como el llevado a cabo en 2018 por PricewaterhouseCoopers para Amorim, en el que se confirma que cada uno de nuestros tapones Neutrocork, compuestos por microgránulos de corcho de tamaño uniforme, retienen hasta 392 gramos de CO2. *El estudio se basó en las normas ISO 14040/44 (ISO, 2006) y en las directrices del International Reference Life Cycle Data System (ILCD) Handbook - General guide for Life Cycle Assessment - Detailed guidance (EC-JRC, 2010). **Los métodos de análisis del ciclo de la vida siguieron las recomendaciones de las Reglas de clasificación de la huella medioambiental de los productos (PEFCR, por sus siglas en inglés) para la huella medioambiental de vinos y espumosos, publicadas por la Comisión Europea en 2018.

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