¡El símbolo de Marianne pasa de la cápsula al tapón de corcho!
Amorim France presenta el primer tapón técnico de corcho con la efigie de Marianne marcada directamente a fuego. Desde hace unos meses, ya no son necesarios el conocido sello fiscal verde ni las cápsulas de sobretaponado de plástico o aluminio: en cada botella de vino o espumoso, pueden sustituirse por un tapón de corcho natural.
Gracias a una colaboración con 2Pack, empresa ubicada cerca de Toulouse, Amorim France puede ofrecer ahora un marcaje homologado y validado por la Dirección General de Aduanas e Impuestos Indirectos de Francia (DGDDI). Una revolución discreta en la botella que simplifica el envasado y reduce la huella de carbono de los vinos.
Trasladar el símbolo de Marianne de la cápsula al tapón
Esta innovación nace de la unión de dos áreas de conocimiento complementarias.
En 2024, Amorim France inició una colaboración con 2Pack, empresa ubicada cerca de Toulouse y especializada en cápsulas y soluciones de acabado para botellas de vinos y bebidas espirituosas.
2Pack cuenta con la autorización fiscal otorgada por la Dirección General de Aduanas e Impuestos Indirectos de Francia, que le permite aplicar la efigie de Marianne. Este marcaje certifica el pago de los impuestos especiales por parte del embotellador, ya sea un viticultor, un comerciante de vinos o una bodega cooperativa. La empresa cuenta con una capacidad de producción de 20 millones de tapones fiscalizados al año.
Al combinar esta experiencia en materia regulatoria con su conocimiento especializado en tapones de corcho, Amorim ha logrado trasladar a Marianne de la cápsula al tapón y ofrecer una solución fiscal completamente renovada.
Una huella de carbono reducida
El tapón de corcho fiscalizado responde, ante todo, a una prioridad medioambiental que se ha convertido en un aspecto clave para el sector: reducir el embalaje a lo estrictamente necesario.
“Para los viticultores, este tapón elimina varias limitaciones muy concretas: ya no es necesaria la cápsula de sobretaponado, hay un material menos que comprar y almacenar, se elimina el túnel de calor, se reduce el mantenimiento y se suprime una operación de la línea de embotellado. En conjunto, estas ventajas marcan realmente la diferencia, especialmente en grandes series de producción”, explica Franck Autard, director general de Amorim France.
Estas ventajas permiten al viticultor dar una mayor coherencia a la botella: un embalaje más ligero, cerrado con un material natural y reciclable.
Esta evolución también resulta muy visible para el consumidor. El cuello de la botella sin cápsula hace inmediatamente perceptible el esfuerzo de ecodiseño, mientras que el corcho, un material natural y reciclable, recupera todo su protagonismo. La efigie de Marianne permanece visible en el tapón y el ritual de apertura no cambia: la botella evoluciona sin perder los códigos tradicionales del vino.